Nuestra lucha es por la vida y la paz

Hombres y mujeres venidos de diversos territorios del país, nos encontramos en la ciudad de Bogotá, D.C, entre el 7 y 10 de diciembre de 2016, para recoger los que hemos sembrado durante más de dos años de existencia como Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular y, un año de encuentros territoriales en las Cumbres de Paz.


Venimos sembrando con la esperanza de una Colombia en Paz para el Buen Vivir de los pueblos. Nuestras semillas son las experiencias, proyectos de vida y resistencia comunitaria que hemos sostenido y defendido a pesar de la tempestad de una larga guerra, la cual estamos decididos/as a cambiar, no solo como víctimas del conflicto social y armado, sino además y fundamentalmente, como constructores de paz en los territorios y en tal sentido, hemos manifestado nuestro apoyo a la búsqueda dialogada de paz entre los grupos insurgentes y el gobierno colombiano.

Nos reafirmamos en que la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular es un espacio de confluencia, articulación, coordinación y, de reconciliación de conflictos de diversos procesos en pro de la unidad. Igualmente, reconociendo la importancia que tiene la Cumbre consideramos que debemos proyectarnos como movimiento popular. Por los alcances de nuestras construcciones y propuestas políticas de país, nos ratificamos en que nuestras luchas trascienden la negociación con el Gobierno. Nuestro acuerdo político continúa siendo el pliego de exigencias.

Así mismo, seguimos promoviendo la unidad popular y por ello, continuamos tejiendo alianzas con otros sectores y organizaciones tanto nacionales como internacionales. Bajo esta lógica, planteamos que la Cumbre se abra a otros procesos que tengan un claro referente en lo campesino, étnico y popular, se identifiquen con los contenidos del pliego de exigencias, sean procesos nacionales, cuenten con amplia base social que aporte en la movilización y estén dispuestos a construir en unidad y respeto.

Nuestra máxima instancia de decisión es la Asamblea Nacional de la Cumbre, que define la ruta de movilización y la agenda de la misma. Ésta tendrá como antesala la realización de espacios regionales.

Reconocemos que las Cumbres regionales, sectoriales y ésta Cumbre Nacional de paz, han sido insumo fundamental para fortalecer el Pliego Único Nacional y en esta medida han dado la base de la construcción de la Agenda Común de Paz, como una herramienta que posibilita la consolidación y fortalecimiento interno de la Cumbre, así como la lucha contra el sistema económico imperante que impone la opresión y explotación de la clase popular.

En este sentido ratificamos el contenido de la Agenda Común de Paz, propuesta por la CACEP así como su estructura, definida por elementos de programa – construcciones propias – pliego de exigencias, acciones e interrogantes, que permiten diferenciar los distintos alcances que corresponden tanto a los sueños y aspiraciones de las comunidades agrarias, sus necesidades y desafíos, así como, a acciones puntuales y concretas que orientarán el accionar de la CACEP en el corto, mediano y largo plazo.

Esta agenda para ser realidad, debe tener un asiento y validación territorial respetando las autonomías de las comunidades, reconociendo que son las regiones las que generaran las experiencias organizativas de unidad, para enfrentar las problemáticas y conflictos de orden político – económico – social – cultural.
Como parte de la materialización de la agenda se hace necesario avanzar en la solución de nuestros conflictos a nivel regional y nacional.

Así mismo, la agenda de paz de cumbre se configura como la herramienta política y acuerdo de voluntades de las organizaciones para participar en diferentes escenarios como: Mesa Social para la Paz, Cabildos, Consejos Territoriales Populares, Comisión Étnica para la Paz y la Defensa del Territorio, Constituyentes, Coordinación Étnica Nacional de Paz, Gran Diálogo Nacional, Implementación de los acuerdos de la Habana y los que espacios que se generen en el marco de los diálogos con el ELN.

Consideramos el principio de respeto y el mutuo reconocimiento entre nuestras distintas organizaciones como la base para la resolución de conflictos territoriales, teniendo como finalidad la unidad de los procesos de reordenamiento del territorio propios. Resguardos indígenas, territorios ancestrales; Territorios colectivos afrocolombianos; Zonas de Reserva Campesina; Territorios Campesinos Agroalimentarios; Zonas de biodiversidad; Territorios interétnicos e interculturales deben seguir siendo espacios de construcción de desarrollo propio frente a las figuras de ordenamiento territorial que el modelo neoliberal de extracción impone.

Mandatamos la creación de escenarios locales y regionales de diagnóstico y resolución de conflictos, apoyados por pactos de convivencia en los territorios y entre organizaciones, mesas jurídicas y otros espacios de confluencia y acuerdo, teniendo en cuenta las distintas experiencias de convivencia que se viven en la actualidad entre campesinos, indígenas y afros así como, las experiencias de resolución de conflictos del pasado, esto se debe dar con la presencia de grupos de acompañamiento nacional y con la financiación derivada de los acuerdos de la cumbre con el gobierno.

Los territorios interétnicos e interculturales son una propuesta de paz para el país, y la base para la construcción de un reordenamiento territorial desde las bases de los movimientos y organizaciones de la Cumbre Agraria, para el fortalecimiento y la implementación de nuestros modelos de economía propia y la garantía de la soberanía alimentaria y la permanencia en los territorios.

En el actual momento de expectativa que vive el país con el fin del conflicto armado con las FARC-EP afirmamos nuestra voluntad de la participación activa en la construcción de paz con justicia social y ambiental y exigimos no se dilate la implementación de los acuerdos de la Habana. Así mismo, hacemos un llamado al gobierno nacional y al ELN a seguir avanzando en su agenda de negociación donde esperamos llevar nuestras propuestas. De igual manera, consideramos fundamental que se den acercamientos entre el Estado Colombiano y el EPL.

Para la Cumbre es fundamental seguir asumiendo la exigencia de la defensa y garantía a los derechos humanos, sociales y ambientales. Rechazamos el doble discurso del gobierno nacional, con su demagogia de la paz, mientras en la realidad se recrudece la criminalización, persecución y exterminio de líderes y lideresas sociales, que deja por saldo 94 asesinatos, 5 desapariciones forzadas, 46 atentados y 302 amenazas en lo que va corrido del año 2016. En este sentido, reiteramos la exigencia de la puesta en marcha del protocolo para el tratamiento de la protesta social, las misiones de verificación, la implementación del subcomité de alternatividad penal y el fortalecimiento de los programas de protección existentes, como la construcción del programa de protección especial para comunidades campesinas.

Reconocemos que la comunicación y la educación deben apuntar a la resolución de los conflictos interculturales por la vía del diálogo, posibilitando el encuentro y reconocimiento de todos los pueblos, organizaciones e identidades y la descolonización y despatriarcalización de todos nuestros procesos y territorios.

Por ello mandatamos la construcción de equipos pedagógicos que hagan formación en los territorios a partir de un ejercicio de educación popular que fortalezca la apropiación del pliego unitario de la Cumbre agraria; que cree capacidades de incidencia en la educación formal básica, media y superior; y en el mediano plazo, en la formulación, ejecución y evaluación del Plan nacional de educación rural.

Nos comprometemos a aunar esfuerzos desde la comunicación, la pedagogía y la cultura para la construcción de autonomía y poder popular, para la armonización de la madre tierra, la vida digna para todos y todas las colombianas.

Para la Cumbre Agraria, la movilización social ha sido y seguirá siendo la máxima expresión de lucha popular, por ello, manifestamos que en 2017 continuaremos nuestra dinámica de movilización, que serán definidas y concertadas ampliamente, que nos permita avanzar en nuestras aspiraciones de paz, con justicia social para la vida digna, la pervivencia de los pueblos y los territorios.

Bogotá, D.C., 10 de diciembre de 2016.

Comisión Política
Cumbre Agraria: Campesina, Étnica y Popular
“Sembrando dignidad, labrando esperanza y cosechando país”

Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC – Congreso de los Pueblos – Movimiento Político y Social Marcha Patriótica – Coordinador Nacional Agrario, CNA – Mesa Nacional de Interlocución y Acuerdo, MIA – Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia, COMOSOC – Proceso de Comunidades Negras, PCN – Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, FENSUAGRO – Mesa de Unidad Agraria, MUA – Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, ANZORC – Movimiento por la Constituyente Popular, MCP – Asociación Campesina y Popular, ASOCAMPO – Asociación Nacional Agraria Campesina, ASONALCAM.

La Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia, COMOSOC es un proceso de articulación de organizaciones sociales de base locales, regionales y nacionales, que existe de hace casi 20 años y trabaja para dar a los movimientos sociales un papel político, de actores protagónicos en la construcción de cambio en el país.

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